sábado, 15 de julio de 2017

BILINKIS, LEMMINGS Y LA TEORÍA ECONÓMICA



Este jueves nos visitó en Dos Tipos de Cambio un tal Santiago Bilinkis. Como buen economista que soy, lo recibí lleno de prejuicios. Pensé: otro pibe que heredó la empresa de papi, ajustó unos contactos con clientes y proveedores, viajó al exterior a copiar modelos, y los aplicó sin mayor dificultad a un país subdesarrollado como el nuestro. Y ahí tenemos al "emprendedor", "futurólogo" y "tecnólogo" del que hablan tantos medios.

Rara vez me equivoqué tanto. Bilinkis es un animal casi de otra especie, que condensa una enorme cantidad de virtudes. Si alguna vez te asaltó ese pensamiento egoísta e infantil de que el mundo sería un gran lugar si todos fueran como vos, Bilinkis es ese tipo de persona que te hace reconocer que el mundo en realidad necesita muchos más como él.

Pero no he venido a repartir flores por que sí. Quiero hablar del caso Bilinkis y su relación con la teoría económica. Que la hay y mucha.

¿Qué es un entrepreneur?

Keynes basó su Teoría General en la idea del entrepreneur y su depresión y angustia ante la incertidumbre generalizada. Pero hay dos tipos de inversores, los del Principio de la Demanda Efectiva (PDE) y los de la Ley de Say (LS). Los primeros son más estáticos y dependen de que haya demanda. Los segundos son más activos y buscan compensar la falta de demanda con nuevas maneras de hacer negocios. Por supuesto, hay momentos en que las cosas están tan mal que casi todos son PDE, y momentos tan buenos que los PDE se transforman en LS, porque mientras venden mucho aprenden trabajando.

Bilinkis es un LS, un destructor creativo por naturaleza. Y seguramente constituya la esencia del capitalismo. En cada emprendimiento logró leer las ganancias de eficiencia de un negocio, más que el estado de su demanda. Y sin embargo, el inversor representativo en la teoría económica estándar es siempre el mismo. Pero un país lleno de Bilinkis no es igual que un país que no tiene ninguno. Y esa quizás sea la diferencia en el futuro entre la posibilidad de desarrollarse o de quedarse rezagado.

Instituciones y clima de negocios

¿Qué instituciones y qué clima de negocios producen más Bilinkis? (que suerte que es un apellido plural). Por supuesto, no allí donde se prohíba internet o el uso del excel. Pero por encima de ese mínimo indispensable, no hay mucha diferencia. Los Bilinkis son imparables. Prueban y fracasan todo el tiempo y, más que matarlos, sus fallos los fortalecen. 

Lo que debe remarcarse es que este es un aspecto de su personalidad: en cuanto Bilinkis siente que no está haciendo algo nuevo, sale y hace otra cosa. Suena a frase de libro de autoayuda, pero refleja bien su actitud: "salir siempre de la zona de confort". Por lo tanto, no es obvio cómo se producen los Bilinkis, pero todo indica que intentar generarlos debería ser una prioridad absoluta de la política tecnológica de un país.

Bilinkis y la enseñanza de la economía

Además de todo esto, Bilinkis es economista (por eso lo invitamos, ejem...). Estudió en San Andrés y en el reportaje del programa contó una anécdota inmediatamente reconocible por todo licenciado: "Estaba en Macro II estudiando el modelo de Barro (supongo se refería al modelo de equivalencia ricardiana). El pizarrón rebalsaba de ecuaciones sin sentido y yo me paré y le pregunté al profesor: qué tiene que ver esto con la realidad? El profesor me contestó sin dudar: '¿La realidad? ¿Y qué importa la realidad?'. No me lo olvido más".

O sea que, ironías del destino, un profesor que presuntamente enseñaba economía y recomendaba políticas, estaba retando a un futuro hacedor del capitalismo por estar ingenuamente preocupado por la realidad. La irrelevancia teórica, por lo tanto, no es únicamente una preocupación del alumno vago que no entiende la importancia de las abstracciones, sino también una preocupación fundamental de una persona que entiende mejor que la mayoría de los economistas de qué la va el desarrollo. 

Más Bilinkis y menos Lemmings

Bilinkis no hace beneficencia (o sí, pero él no es importante por eso), hace negocios. Compite y afecta a algunas empresas y construye otras, destruye empleos en otros lados y crea propios. Es la movilización de recursos encarnada en una sola persona. Y esta actitud, en el capitalismo, paga. 

El sistema puede vivir con empresarios Lemmings, capitalistas repetitivos, cómodos, fugadores, explotadores, maltratadores, y estáticos. Pero si querés crecer en serio, necesitamos muchos Bilinkis, todos distintos y creativos, todos arriesgados e impredecibles, suicidándose y renaciendo en cada emprendimiento.

No por nada "Bilinkis" en ruso significa, justamente, "asumir riesgos" (*).



(*) Ok, esto es lo único que es mentira de este post.















viernes, 7 de julio de 2017

¿POR QUÉ ODIAMOS A PAENZA?



La gran mayoría de los niños y las niñas odian las matemáticas. Los adultos también, pero lo importante es que esto le pasa a los pequeñines y pequeñinas. Temprano en la vida, quizás antes de que ninguna cultura o enseñanza los condicione. Y mientras Adrián Paenza se desvive para hacerlas más intuitivas, más aplicadas y más divertidas, esta situación casi no ha cambiado y el porcentaje de gente que aborrece de la matemática permanece más o menos constante (creo). ¿Es posible encontrar una explicación para esta fobia? La Psicología Evolucionista da un inicio de respuesta.
Comencemos por contar el clásico experimento diseñado originalmente por Wason en 1966, quien mostró a un grupo de personas cuatro cartas con las siguientes inscripciones de un lado:

Detrás de las cartas también hay inscripciones: las cartas tienen letras en una cara, y números en la otra. Por ejemplo, del otro lado de la carta con la B hay un número, y detrás del 3, una letra. Ahora se le propone a un grupo de gente lo siguiente: “Si una carta tiene una vocal de un lado, entonces tiene un número par del otro lado. Se solicita dar vuelta solo aquellas cartas necesarias para verificar si esta regla se cumple”.
Mucha gente elige dar vuelta solo la carta con la “A”, pero muchos inspeccionan también el dorso de la carta con el “2”. Unos pocos eligen el resultado correcto, que es girar la carta con la “A” y la carta con el “3”. Dar vuelta la carta con el “2” no nos brinda información adicional, porque la regla no dice que todas la cartas con número par de una cara deban tener una vocal en la otra. Pero girar la carta con el “3” es un test definitorio, ya que esta carta no debe contener una vocal en el dorso si queremos asegurarnos que la regla se cumple.
A primera vista, esto es simplemente una falla técnica. Podríamos pensar que las humanas no están hechas para aplicar estas reglas abstrusas de la lógica formal. Pero esta conclusión es apresurada. Consideremos el mismo experimento conceptual, pero aplicado a una situación diferente. El problema describe ahora una situación hipotética en un bar, en donde un empleado debe asegurarse que los menores no estén tomando alcohol. Las cartas tienen ahora las siguientes inscripciones:

La nueva regla es entonces: “Si X es menor de edad, no debería estar bebiendo alcohol”. En el dorso de las dos primeras puede figurar que la persona está o no bebiendo alcohol. Al dorso de las dos últimas, habrá una persona menor o mayor de edad. La regla es idéntica a la anterior, y la disposición de las cartas es la misma. Lo que dicen ambas es básicamente lo mismo: “si ocurre lo que dice la cara visible de la primera carta, entonces debe ocurrir lo que dice la cara visible de la tercera carta”. En el primer caso era “si es vocal, tiene que haber un par en el dorso”, y ahora es: “si X es menor, X no debe estar bebiendo alcohol”.
Esto echa luz sobre la fobia a las matemáticas de los niños y las niñas en las escuelas, y también sobre la repulsión que muestran muchos adultos y adultas para plantear y resolver problemas en términos abstractos o matemáticos. Tranquilos entonces, que no les guste la matemática es natural. Y lo natural... es una porquería.


domingo, 2 de julio de 2017

UNA PROPUESTA ABSURDA - NO LEER ESTE POST




Pasarán cien mil años y seguiremos discutiendo sobre si el ganador de un encuentro mereció o no hacerlo. En este post nos adentramos en esta polémica y hacemos una propuesta imposible de considerar, implementar y aceptar.

En edad de merecer

Existe una posición puramente pragmática, podríamos llamarla "instrumentalista", que niega de plano cualquier insinuación de que el merecimiento sea un concepto útil. Lo único que cuenta es el resultado y listo. No se trata de una posición completamente obtusa. Pensemos que medir los goles es fácil (aunque no perfecto), pero medir el mérito no tanto. Contar goles reduce al absurdo cualquier discusión sobre quien es mejor o peor. El mejor es el que hizo más goles y ahí termina el debate. Y a comer facturas.

Pero el fútbol, claramente, no es solo goles. Por ejemplo, normalmente nos interesa determinar, en función de como jugamos hasta hoy, si nos irá mejor o peor en los próximos partidos. Basarse sólo en los goles para hacer este pronóstico es un error que haría echar de inmediato a cualquier técnico. El fútbol requiere planificación, elegir jugadores, corregir fallas de funcionamiento, ajustar la defensa, reforzar el ataque, diseñar nuevas estrategias. El puro resultado dice muy poco sobre esto. Todo lo otro podría resumirse en una medida de cómo jugamos, que bien podría ser el merecimiento.

Ahora bien, ¿por qué el resultado de un partido de fútbol no refleja automáticamente el merecimiento? Hay una razón en el formato del deporte futbolero. Como dicen en Los Simpsons, el fútbol tiene pocas anotaciones, y algunas circunstancias más que podríamos describir como "de peligro de gol", la mayoría de las veces no confirmadas en la red.

Las pocas anotaciones hacen que el azar reine en una proporción mayor que en otros deportes. En tenis, la suerte puede determinar el ganador de un punto si una pelota pegó o no en la línea, o si pasa o no del otro lado después de tocar la red. Pero las opciones de puntuar son alrededor de 60 por set, y la Ley de los Grandes Números asegura que, en un solo partido, es difícil que alguien gane un partido "sin merecerlo". En el básquet, las oportunidades de anotar de cada equipo se dan cada 20 segundos o menos, así que en un partido completo el azar casi no juega. En estos deportes, la diferencia entre merecimiento y resultado desaparece. 

Pero en el fútbol, las aproximaciones al arco con verdadero peligro pueden ser, en un partidazo, de 10 por equipo. Si uno aprovechó 2 y el otro 1, casi lo mismo, la baja y similar efectividad (10% y 20% respectivamente) se vuelve irrelevante y uno solo se lleva todo el premio. Y ni hablar de los tiros en los palos, los efectos raros de la pelota, y los fallos arbitrales que definen partidos. Como el azar es tan importante en el fútbol, muchas veces gana el que "no lo merece". 

Pero me falta definir cómo medimos el dichoso mérito. Comienzo diciendo que criticar este intento de precisión es hipócrita. Todo futbolero habla de merecimientos, y entiende perfectamente qué significa que un equipo jugó bien o mal. Y si bien es cierto que hay horas en una jornada en las que el día y la noche se parecen, y que hay partidos donde los merecimientos son parejos o indistinguibles, en la mayoría de los casos sabemos perfectamente de qué estamos hablando. 

Ping-Pong: el Mereciómetro

Los periodistas deportivos han logrado identificar más que bien un mereciómetro llamado ping-pong. Se suman las llegadas de riesgo y el que llegó más fue el que mereció ganar. Para saber si el ping-pong es un buen estimador del merecimiento de ganar y si se transforma en resultados de mediano plazo, se puede poner a prueba en un campeonato de 38 fechas. El partido es empate si la cantidad de llegadas es parecida y/o baja. 3 a 1 o 2 a 1 no es diferencia suficiente. Si la diferencia es 3 o más, se da el partido por ganado. Los goles también se suman, y valen doble. Si hay dudas con la calidad de las llegadas, se puede sumar una o media, en función del peligro. Por ejemplo, un penal perdido valdrá 1, un remate desde lejos que pasó cerca, valdrá 1/2. (¿Qué es una llegada de riesgo? Es indefinible, pero tampoco es definible qué es un pibe. Con todo, la mayoría de las veces la clasificación será sencilla, y los casos límite serán la excepción). Si sumando así, al finalizar el campeonato el orden de los equipos se parece al que salió por goles, entonces el ping-pong es un buen estimador del merecimiento, y del nivel de juego del equipo.

Podríamos preguntarnos para qué todo este lío si al final terminan todos en la misma posición. Pero el merecimiento y los goles efectivos solo se igualan en torneos largos. En torneos cortos o en instancias de eliminación a un solo partido, el azar de los goles predomina, dando lugar a todo tipo de injusticias e inequidades. Los equipos grandes, que suelen contar con el beneficio de la duda en muchos fallos arbitrales porque los gritos de sus hinchadas presionan al juez (esto está probado en varios papers), obtienen con más asiduidad que los chicos el pasaje a rondas sucesivas cuando el partido "estaba para cualquiera". (Las ventajas por tener más dinero también son injustas, pero esto requiere otro tipo de medidas, más parecidas a las que toma la NBA en EEUU).

Un propuesta absurda para no leer

Premiar al que merece tiene una ventaja enorme para el placer de ver fútbol, porque promociona el buen juego, el ataque y la búsqueda del gol. Pero para que esto ocurra es necesario incluir en el puntaje de un partido el ping-pong.

Mi propuesta es, entonces, que en cada partido se otorgue un punto extra a aquellos equipos que ganaron el ping-pong con suficiente diferencia. En principio, el punto lo podría dar el árbitro al finalizar, consultando a un conjunto de veedores que van mirando el partido y anotando, como los jueces del boxeo. Si hay dudas, se puede recurrir a un equipo de "notables" que dará el dictamen final en la AFA. Como en tenis, si fallás en más de 3 reclamos, no lo podés hacer más.

Además de la ventaja obvia de que habrá más intentos de llegar al gol, este sistema acabaría para siempre con los comentarios insoportables de los técnicos justificándose por haber merecido más que el rival. Solo uno tendrá razón.

Ya hemos dicho en un post anterior que los mundiales son una canto a la injusticia, donde todo se decide, con unas pocas excepciones, por circunstancias particulares y sin lugar para merecimientos. El sistema iguala para abajo y hay que evitarlo a toda costa. Cuando sea necesario sí o sí llevar a cabo desempates, el ping-pong puede ser una herramienta mucho más efectiva y natural que los absurdos penales.

Creo que merezco, al menos, una oportunidad.















sábado, 24 de junio de 2017

CAMPA ES PONJA (Reseña de Modo Esponja, de Campanario y Vazhnov)


Campanario lo hizo de nuevo. Los medios nos inundan con artículos, notas y libros sobre el cambio tecnológico, el aprendizaje, la creatividad, y toda esa lista de palabras claves para captar la atención del lector. Los gurúes del futuro redoblan esfuerzos y nos repiquetean una y otra vez sobre los mismos temas, cuando no se contradicen abiertamente entre nota y nota. Las charlas TED saturan hablando de innovaciones tecnológicas, de que el mañana ya llegó, de que ya nadie es como era, ni será como es. Los analistas advierten sin pausa sobre la inminencia de la pérdida de todos los empleos sobre la faz de la Tierra. Los nerds matemáticos y estadísticos nos quieren convencer de que dejemos de investigar porque Big Data, Machine Learning, y sus algoritmos ya resolvieron todas nuestra preguntas sobre la sociedad, el universo y sus alrededores.

Y en el medio de este mar de información, novedades, verdades y mentiras, emerge el domador Campa, con su esponjita en la mano. El título "modo esponja", bastante poco publicitario creo yo, se eligió para avisarte que los autores no intentarán transmitirte una única idea o teoría para después desarrollarla y convencerte. Pero tampoco te asustes: si bien el libro te ofrece un 10 x 1 de mucho de lo que se inventa y discute por ahí, Campa es capaz de ordenarte todas las discusiones, de separar lo que no sirve (el trigo) de lo que sí está bueno (la paja). 

Y todo esto lo logra sin renunciar a sus dos amores, esos que, a veces sin saberlo, adora en cada entrega: su impecable adhesión al pensamiento crítico, y su todavía intacta pasión por la economía. Como en Ideas en la Ducha (¡pero qué obsesión con el agua, hermano!), Modo Esponja no se puede leer sin salir corriendo a buscar en la web más sobre lo que te cuenta.

Elogiar este libro sería fácil para mí si yo fuera trekkie, o starwarero, o hipster, o nerd, o geek, o friki, o yuppie, o cracker, o hacker, o otakus, o nepako (este chiste no es para jóvenes). No, yo soy un economista a la antigua de 50 años, que apenas sabe prender la computadora (trato de dejarla prendida siempre, por las dudas). No, no soy nada de eso ni lo quiero ser. Y tampoco lo necesito para disfrutar cada página de Modo Esponja, de la primera a la última.

Campa es, además de un gran tipo, un profesional de primera, que pese a que semanalmente se ocupa de la tecnología y el futuro no pierde la frescura, no se repite, y no defrauda. Campa es un genio. Campa es ponja. Y Dos Tipos de Cambio lo seguirá invitando al programa. Para siempre.



martes, 20 de junio de 2017

EINSTEIN: RETRATANDO SIN CEREBRO A UN GENIUS

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Me la banqué enterita. Diez horitas sin chistar sentadito dos meses y medio todos los lunes a las 23. Soporté estoico tener que escuchar el horrendo doblaje al español, al que cada vez parece calentarle menos la relación entre los personajes y las voces (solo falta que le pongan voz de hombre a una mujer o viceversa). Me aguanté la floja caracterización física de los protagonistas, y en especial la de Einstein, que en una ocasión pasa, en un par de años, de pibe a viejo sin escalas. Y todo para parecer objetivo en esta reseña. Espero que reconozcan mi denodado esfuerzo.

Genius es una serie de National Geographic basada en el libro de Walter Isaacson "Einstein: His Life and Universe" del año 2007. El libro, dicen los críticos (no lo leí), es razonable. Esta serie, en cambio, es impresentable.

La tesis fundamental de Genius parece ser que Einstein era un genio para los numeritos, y un boludo para casi todo lo demás. Pero la obsesión de la serie de NatGeo, señal adquirida hace no mucho por Fox y su inocultable moral conservadora, es que Albert no haya sido justo con su familia. En una de las escenas finales de la serie, todos sus cercanos concluyen igual, con un simplismo que insulta la inteligencia del espectador: "Albert, has sido tan bueno con la ciencia y con el resto del mundo, ¿por qué no has podido serlo con tu familia?" Para NatGeo, este es el nudo gordiano: un genio para las ideas, un monstruo para la sagrada familia. Una de cal, una de arena. Podés ayudar o revelar verdades a miles de millones de personas, pero si no acompañás a tu hija a remontar un barrilete, o te separás, o abortás, todo eso vale cero.

Nadie en el guión adaptado se preocupó jamás por dirimir si en la serie había alguna coherencia entre las decisiones de Einstein en la comunidad científica, social y de su familia. En la primera es siempre un genio, en la segunda es siempre un pacifista con orientación social, y en la tercera es siempre un nabo.

De cada tres frases que dicen los personajes, una resulta tan cursi que hacen quedar al propio Einstein como un retardado. En la cama con la que sería su primera esposa, ella le pregunta (esto solo funciona en inglés): "What time is it?", y a Einstein le hacen contestar, como un salame: "What is time?". Para colmo de males, el productor se esfuerza por meter con fórceps cada frase famosa que dijo Albert, muchas veces en contextos que nada tienen que ver con el sentido original.

Por supuesto, y contra toda evidencia, para la Fox Einstein creía firmemente en Dios, pero en lugar de hacérselo decir explícitamente, transmiten una idea más sutil: sugieren que para Einstein, por más ciencia que se lleve a cabo, siempre habrá que terminar en reconocer su existencia.

Las numerosas referencias a la políticas de la época son directamente infantiles, con malos y buenos identificables a kilómetros de distancia por niñas de 4 años o menos. La historia de la bomba atómica no aporta la mínima sutileza intelectual y cada reflexión se esfuerza por reproducir lo más fielmente posible los refranes y los saberes populares en lugar de la esperable genialidad de Einstein.

Y ni hablar de la ciencia. Porque recordemos que Einstein era un científico. Para Genius, sin embargo, este es un costado problemático, y cada tanto es necesario molestar al espectador tratando de contar las teorías raras de este señor. Más aun, si tanto querían mostrar el "costado humano" de Einstein, podrían haber intentado mostrar los pocos pero decisivos errores que tuvo en sus teorías. La lógica binaria "perfecto en ciencia / pésimo en familia" arruina básicamente toda la trama. Como era de esperar la serie tampoco se pierde de marcar el cliché de la reacción negativa de la comunidad científica a las nuevas ideas, que varios religiosos usan como excusa para explicar el mayoritario ateísmo que caracteriza a los científicos.

Genius representa el regreso a las biografías más berretas, a las expresiones más triviales, a la teoría absurda de la compensación según la cual unos tienen inteligencia, y otros una buena familia. Es un cuidadoso dispositivo de Fox para interpretar al mundo y a sus principales ocupantes en acuerdo con su distorsionada visión moral del mundo. Casi un homenaje a la posverdad.

martes, 13 de junio de 2017

ATENCION, NUEVA JODA SOKAL-TYPE



Han pasado 21 años desde que el físico Alan Sokal presentó un artículo falso a la revista de estudios culturales Social Text. Su artículo titulado "Transgresión de los límites: Hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica". Casi inmediatamente después de la publicación del artículo, Sokal reveló que era un engaño en un artículo en Lingua Franca.

Ahora apareció otra jodita: una pieza sobre el "pene conceptual" publicado en la revista Cogent (sí, Cogent) Social Sciences, que se presenta a sí misma como "una revista multidisciplinaria de acceso abierto que ofrece una revisión por pares de alta calidad en las ciencias sociales". Aunque probablemente se eliminará pronto, el documento ha sido archivado, y usted puede encontrarlo aquí.

Al igual que el documento de Sokal anterior, este también trata con construcciones sociales, pero esta vez el constructo es "el pene conceptual": una transformación del aparato genital masculino en un meme social que es dañino para casi todo el mundo. Aquí algunas perlitas:

"...el pene conceptual está irremediablemente dominado por construcciones sociales recalcitrantes que favorecen las interpretaciones hipermasculinas del pene como una noción injustamente asociada con un alto valor masculino (...). Muchos machos hipermasculinos cisgenerados, por ejemplo, parecen identificar aquellos aspectos de su masculinidad de los que más obviamente dependen con la noción de que llevan su pene como símbolo del poder masculino, la dominación, el control, la capacidad, la deseabilidad y la agresión.  (...) Basada en un corpus apreciable de literatura feminista sobre el pene, esta inquietante identificación da como resultado un isomorfismo efectivo que une el pene conceptual con la hipermasculinidad tóxica".

Tóxico. No consumir. Pero hay más:

"...el funcionamiento (o la falta del mismo) del pene [conceptual] demuestra la inscripción en los cuerpos masculinos individuales de un imperativo coital: la superficie del cuerpo masculino interfunde con la cultura para producir la "ficción" de un (Hetero) sexualidad disfuncional no penetrante ". Este es un claro reposicionamiento dinámico-energético para aliviar la lucha psicológica interna de la debilidad a través de la hipermasculinidad y un temor esencial de debilidad que caracteriza la hipermasculinidad misma. (...) El pene es un elemento discursivo necesario para cambiar el paradigma social predominante del pene ."

Vamos todavía. Mirá todo lo que tenía ahí abajo. Y también hay una relación entre el pene conceptual y el cambio climático:

"El cambio climático es impulsado nada más que por temas dañinos en la hipermasculinidad que se pueden entender mejor a través del enfoque dominante de la ecología climática identificable con el pene conceptual. (...) Los enfoques hegemónicamente masculinos destructivos e insostenibles de las políticas y acciones ambientales apremiantes son resultados predecibles de una violación de la naturaleza por una mentalidad dominada por los hombres.(...) Cuando se aplica a nuestro entorno natural, especialmente a ambientes vírgenes que pueden ser despojados económicamente por sus recursos materiales y dejados dilapidados y disminuidos cuando nuestros enfoques patriarcales de ganancia económica han robado su valor inherente, la extrapolación de la cultura de la violación inherente al pene conceptual se hace evidente."

Casi una descripción perfecta de Trump y su relación con el cambio climático, che. Los que perpetraron esta broma son "Peter Boyle" (el filósofo Peter Boghossian), y "Jamie Lindsay", su colaborador frecuente. Al igual que Sokal, ambos revelaron y explicaron su fraude en un artículo de la revista Skeptic llamado "El pene conceptual como una construcción social": un engaño estilo Sokal sobre los estudios de género. 

Como Sokal, los autores supusieron que si enfatizaban la implicación moral de que la masculinidad era intrínsecamente mala y que el pene está de alguna manera en la raíz de esta maldad, podían conseguir publicar en una revista respetable. Los revisores ni siquiera chequearon las referencias, y una cuarta parte de ellas eran falsificaciones completas: referencias a revistas y documentos inexistentes. Un árbitro incluso dijo que las referencias eran "sólidas"! (ver UPDATE).

Por supuesto, no todas las áreas de las ciencias sociales hablan tonterías, pero algunos estudios son particularmente propensos a la combinación tóxica de la jerga y la ideología que se presenta como "erudición".


Y ya es hora de revelarles que ustedes también fueron víctimas de una jodita. Pensaron que este artículo lo había escrito yo solito, pero en realidad está bastante afanado de un artículo más completo, y en inglés, que se publicó aquí. Que la inocencia peneana les valga.



UPDATE: un tuitero que nos lee, señala que los autores de la joda en realidad mandaron el trabajo a un journal pago y sin jurados serios. Otros dicen que sí era serio. Más allá del debate, vale aclarar que a 2TC no le consta que esta jodita desvirtúe los estudios de género (no nos podría constar, no sabemos un pomo sobre el tema), y que solo expresamos sorpresa ante algunas tendencias posmodernas extrañas. Ah, y nos pareció divertido el título del artículo trucho.




martes, 6 de junio de 2017

FILOSOFIA DEL FUTURO Y EL FUTURO DE LA FILOSOFIA: PARTE III

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Este es el post final de mi experiencia con David Deutsch (DD), el loco de la foto que escribió The Beginning of Infinity, un libro profundamente perturbador, al menos para mí.

En los dos posts anteriores ya hablamos de mis vicios como lector, de quién es Deutsch, y de los aspectos más polémicos de su libro. Solo falta justificar por qué la filosofía (o más precisamente, la epistemología) de este autor es la filosofía del futuro.

Recordemos que la afirmación central es que el progreso resulta de una sola actividad humana: la búsqueda de buenas explicaciones. Una buena explicación es aquella que es difícil de variar, mientras siga explicando lo que pretende explicar. Como Popper, DD argumenta contra el empirismo, la noción de que derivamos todo nuestro conocimiento de la experiencia sensorial. Toda observación científica está cargada de teoría.

Además, rechaza el razonamiento inductivo según el cual los patrones del pasado se repetirán en el futuro. El camino hacia el progreso científico es hacer conjeturas y luego probarlas. Pero para DD incluso las explicaciones probables no son suficientes; deben estar respaldadas por buenas explicaciones. En el camino del progreso, los errores son inevitables y es necesario ir corregiéndolos (y no pensar que podemos evitarlos de entrada con una única teoría superadora). Su principio epistemológico es una importante idea moral: no hay que destruir los medios para corregir los errores, que son inevitables.

DD es platonista, en el sentido que piensa que las abstracciones son cosas reales. No solo defiende que las ideas son una realidad física, sino además que el progreso es mensurable, y que la moralidad y la belleza son verdades indelebles del universo (esto se describió en el post anterior). La clave del progreso, para DD, es el conocimiento, que no es solo una abstracción humana, sino una propiedad fundamental de la física. El conocimiento es "información que, cuando está físicamente encarnada en un ambiente adecuado, tiende a permanecer". DD pone como ejemplo a la vida misma, que no es otra cosa que la estrategia del conocimiento para transmitirse a sí mismo. Un gen es un pequeño paquete de conocimientos sobre el medio ambiente con instrucciones para construir un complejo paquete químico (que es nuestro organismo), que lo protegerá y le permitirá hacer copias de sí mismo. 

La parte más ilustrativa de la epistemología que defiende DD se presenta en un diálogo ficticio entre Sócrates y un joven Platón, donde DD explica cómo se obtiene el conocimiento y qué clase de saberes son posibles y cuáles son meras quimeras. El diálogo nos lleva también a aprender a distinguir entre lo verdadero y lo falso, entre lo correcto y lo incorrecto, entre la razón y la sinrazón. Para ilustrar el progreso, contrasta a la sociedad espartana con la ateniense, explicando lo importante de preservar la capacidad de corregir errores. Los atenienses valoraban las sugerencias, toleraban la disidencia y la opinión crítica. Los espartanos ordenaron a sus ciudadanos abstenerse de cuestionar y mantuvieron sus ideas inmunes a la crítica. No buscaban la verdad, porque creían que ya la tenían, y eso fue lo que impidió que progresaran.

Deutsch es un realista: para él existe un mundo físico del cual es posible obtener conocimiento. Pero las explicaciones realistas, ¿son siempre posibles o deseables?. Tomemos por ejemplo el comportamiento cuántico de las partículas elementales. Es difícil encontrarle una buena explicación a estos bichos. Ante esta dificultad, los teóricos  construyeron modelos matemáticos para predecir el comportamiento de los electrones en lugar de explicar los electrones en términos realistas. Esto es lo que en epistemología llamamos "instrumentalismo": lo que importa no son las explicaciones sino únicamente la predicción. Y si un estudiante de física pregunta por la lógica de todo esto, se le contesta: "¡Shut up and calculate!", sea, "Callate y seguí... calculando". Pero DD quiere una teoría cuántica realista, y se aboca a una tarea que parece imposible: propone lo que él considera una explicación realista de este comportamiento tan raro. Su teoría incluye la noción de universos paralelos, según él la única alternativa posible para entender de manera realista lo que ocurre en el nivel cuántico.

Me es imposible decidir cuánta razón tiene DD. Pero sus afirmaciones parecen bien respaldadas por la lógica y la argumentación, sus explicaciones (consistentemente con su epistemología), son realistas. Pero una condición necesaria para asegurar el realismo de los argumentos es ser claro, ordenado, y divulgativo. Ser realista también implica que puedas hacerte entender, pues finalmente de eso se trata dar buenas explicaciones. DD no usa una sola ecuación ni ninguna otra técnica formal para hacerse entender, y su posición termina resultando clara para todo lector atento. Discute de filosofía sin términos sofisticados o petulantes, no juega con las palabras y no dice nada que no esté debidamente justificado.

Esta es la que creo es, o al menos yo querría que fuera, la filosofía del futuro.