sábado, 16 de marzo de 2019

UN EXPERIMENTO DE WHATSAPP ALEATORIO

ATENCIÓN: INTERMEZZO EN NUESTRO VIAJE  DEFINIENDO EL CAPITALISMO. 





Para defender nuestras teorías, los y las economistas solemos buscar "experimentos naturales", esto es, situaciones que nos permitan comparar dos situaciones temporales o espaciales bien diferenciadas, de tal modo que se pueda identificar a qué responden estas diferencias.

Tuve la fortuna de crear involuntariamente un experimento como este, con profundas consecuencias teóricas. 

El experimento y sus descontentos

Todo comenzó con un fallo en el envío de nuestras promociones por email. Los jueves la producción de Dos Tipos de Cambio envía un email a una lista enorme de contactos, pero este año todos los mensajes fueron a parar a la carpeta SPAM de todos los receptores.

Pensando en cómo solucionar el problema (no podíamos mandar un mail avisando!!), se me ocurrió armar una lista similar (o mayor) a la de mis contactos de gmail, pero en Whatsapp (WA). Una vez armada la lista, enviaría un mensaje como este:

"Te hemos mandado por mail un mensaje con la promoción del programa, pero seguro te llegó a SPAM. Si querés recibir la promo regularmente, buscalo y aclará que no es SPAM. Si no la recibiste ni siquiera en SPAM y la querés recibir, avisanos. Si no querés recibir nada, dejá todo como está (o avisanos y por las dudas te sacamos de la lista)"

Como dije, para mandar este mensaje por WA tenía que armar una lista de potenciales receptores. Pensé que la versión de gmail de los contactos era el "grupo" de WA. No es así. Los contactos de gmail los armás y nadie se entera, los de WA los armás y se enteran de inmediato en cuanto le diste OK a la creación del grupo. 

La puta madre. Más de 200 mayormente economistas (y algún plomero, por error) recibieron el mensaje de que yo había armado un grupo y nadie sabía ni por qué ni para qué. Me empecé a perseguir. Muchos no se conocen entre sí, pensé. Tal vez se odian, muchos no quieren que se sepa su teléfono... El terror invadió mi ser.

Empecé a buscar la forma de eliminar el grupo lo más pronto posible. No encontraba la opción y lo primero que vi fue "salir del grupo", confundiendo esto con "eliminar el grupo". De modo que me pegué un tiro en el pie y salí del grupo, y ya no pude matar al monstruo. 

En el grupo empiezan las preguntas, las interacciones, las dudas. Yo me entero gracias a un par de almas caritativas que me van contando. Alguien me explica que aun sin mí, el sistema definía automáticamente un nuevo administrador que podía borrar el grupo. Pero como era un grupo un poco raro, los administradores automáticamente definidos por el sistema se iban yendo. Yo corriendo detrás de cada uno, pero se iban y se iban uno tras otro...

En un momento, quedó una persona estable como administrador. Lo llamo por teléfono. No atiende. Insisto. Nada. Al rato me atiende. El tipo está en Colombia. Colombia, la puta madre. Bueno, pienso, es lo mismo, solo el costo de la llamada pero internet es mundial. Le explico la boludez que hice. Le pido que me haga administrador a mí así borro el grupo. Me contesta que en Colombia no es como acá, que no tienen WIFI en todos lados, que solo a la noche en donde duerme. Mi pánico crece.

Al rato, afortunadamente, el muchacho me vuelve a llamar y me dice que ahora sí tiene WIFI. Pero me indica que no puede incorporarme de nuevo porque el sistema le dice que "salí del grupo hace relativamente poco". La pesadilla kafkiana parece extenderse ad infinitum.

Igual se le ocurre una buena idea. Nomina como administrador a otra persona. Bien, avanzamos. Llamo al nuevo salvador. No atiende. Mando mensajes... nada. Al rato me contesta: estoy bañando a los dos pibes, no te puedo atender ahora. Todos confabulados contra mí.

Mientras, y según me informan los más cercanos, Godzilla se alimenta. Se cambia el nombre del grupo (de 2TC a "Dólar a 17"). Alguno quiere incorporar a otro y pide permiso, aclarando que es liberal (?). Se hacen apuestas. Uno pregunta para qué es el grupo y por qué lo incluyeron. El plomero se indigna. Caos total.

Finalmente hablo con el bañero de pibes. Pero no solo me dice que no tiene tiempo, sino que el grupo está bueno y no lo va a borrar. Godzilla presidente.

Enseñanzas Teóricas

En medio de la discusión de aun 150 economistas, unos cuantos del tomate como yo, aparecen las teorías conspirativas. Algunos temen por su vida, otro tira que todo esto es una estrategia publicitaria del programa, y otro que es un experimento behavioral (conociendo mi interés por el tema). Yo hubiera pensado lo mismo.

Empiezo a indagar si algo malo pasó, pero en realidad todos los que leen lo que pasa me dicen que la están pasando bomba, que el grupo es genial. Al momento de escribir estas líneas, apenas 36 horas después de mi enchastre, 70 economistas siguen charlando, debatiendo y divirtiéndose en grande.

Varias enseñanzas surgen de este experimento aleatorio y naturalmente estúpido. Primero, viví en carne propia el efecto spotlight, ese sesgo por el cual uno está pensando todo el tiempo que el resto se centra en lo que uno piensa o hace. Me lo tomé más en serio y me preocupé mucho más que cualquiera de los que recibieron el mensaje. Nadie se ofendió (hasta ahora) y muchos ignoraron el problema. Mejor.

Segundo, evidentemente había una demanda insatisfecha de grupos entre economistas que quizás ni se conocían. Veremos cómo evoluciona la cosa pero por ahora todo parece ser utilidad neta. El mundo no estaba en un óptimo de Pareto.

Tercero, desde el punto de vista de la teoría del marketing  esto funcionó fantástico. El nombre del grupo era 2TC y muchos nombraron al programa en las interacciones. Un típico caso de serendipia, donde uno aprende buscando otra cosa. Igual, no me animo a repetirlo...

Finalmente, muchos consideraron que esto no fue más que una brillante estrategia para elaborar un experimento behavioral, dándome así un prestigio absolutamente inmerecido.

Final Remarks

Me han ofrecido volver al grupo insólito. No acepto. Al mejor estilo Groucho, no puedo pertenecer a un grupo que jamás quise crear. 

Pero sí aprovecho estas líneas para agradecer la buena onda del 100% de los que recibieron el mensaje. Estoy muy orgulloso de tenerlos en mi lista de Whatsapp, y en mi lista de contactos de Gmail. Después de todo, el experimento terminó demostrando que muchos economistas valen la pena.





















  

domingo, 10 de marzo de 2019

QUÉ ES CAPITALISMO PARTE VIII: TRABAJO


De las fuerzas productivas, nos faltaba hablar de la más natural, la fuerza de trabajo. No nos vamos a concentrar en qué es y qué no es trabajo, sino en la naturaleza de la relación laboral o salarial evaluando si se trata, como afirmaba Marx, de una característica pura y propia del capitalismo.

El contrato laboral

Desde el fin de la esclavitud el trabajo no se compra sino que se alquila. Si bien esto no obsta al empleador de contar con un poder potencial sobre el empleado, hoy se establecen límites legales para esta asimetría, por ejemplo mediante contratos de trabajo.

Hay dos tipos de relaciones capitalista-trabajador. Una es el contrato de servicios (empleo tradicional) y otra el contrato por servicios (contrato de venta). El empleado hace las cosas como se las dice su patrón, el plomero que te arregla la canilla lo hace cómo él cree que hay que hacerlo. La diferencia es importante porque en la primera predomina la dependencia mutua, y también la arbitrariedad del patrón.

Dado que las tareas específicas del proceso de producción tiene incontables aristas, la relación de empleo tradicional suele ser la más común. No se puede codificar cada tarea taxativamente. Esta falta de especificación plena de los contratos (cuyo extremo hoy se conoce como flexibilidad laboral) es un arma de doble filo: favorece la producción pero genera vacíos legales de difícil solución (históricamente resueltos en favor de la parte más poderosa).

Como no todo puede estar escrito, la relación laboral está llena de implícitos: confianza, lealtad, deberes morales, estímulos especiales, etc. La mayoría de estos determinantes, por supuesto, no son estrictamente económicos y están basados en normas sociales. Por eso, la relación laboral excede por mucho la visión meramente economicista, y no podría existir si estos otros aspectos estuvieran ausentes.

El futuro del trabajo

No, no hablaremos del impacto de la tecnología sobre el empleo. Nos referimos a los mercados de trabajo futuro. En particular, cómo se asegura un capitalista la fuerza de trabajo futura? En la esclavitud, este mercado estaba "asegurado", pero en el capitalismo ya no. Hay garantías legales que impiden esta lógica. (Para Marx, sin embargo, esto estaría asegurado gracias a la existencia de un "ejército de reserva". Modernamente esta situación no aplica a todos los países). 

Muchas teorías han destacado el problema del costo hundido del entrenamiento de los trabajadores, que puede ser aprovechado luego por otra firma. Ante la incertidumbre sobre si el capitalista podrá mantener a su empleado, las firmas podrían subinvertir en desarrollar sus capacidades.

Las soluciones de mercado para este problema no son sencillas, y por lo general la salida es algún tipo de intervención vía subsidios del Estado, o bien la capacitación directa por parte del sector público.

Relación Salarial y Capitalismo

Supongamos que en lugar de capitalistas que contratan empleados, cada persona fuera "su propia empresa". ¿Sería esto todavía capitalismo? Para algunos esta es la máxima utopía de un sistema de libre empresa: cada persona es un/a entrepreneur exitoso/a y vive de su propio esfuerzo, sin explotar a nadie. 

Para Marx, desde luego, esta utopía ya no sería capitalismo, pues el mismo se basa en la explotación y la extracción de plusvalor del capitalista respecto de la fuerza de trabajo. 

Es evidente que desde el comienzo de la era industrial la relación laboral se hizo más y más importante. Pero esta relación no fue siempre igual. Al principio el proletariado estaba sujeto a una explotación feroz, con castigos físicos, mínima duración de los empleos, y ausencia de derechos básicos. No muy diferente a la esclavitud (aunque quizás más productiva). 

Con el tiempo aparecieron los sindicatos y las leyes laborales, mejorando la situación de los trabajadores. Pero para esta época el capitalismo ya había despegado. El progreso inicial se produjo con relaciones laborales brutales, mucho más parecidas a las feudales que a las modernas, y con una disparidad de poder enorme entre las partes. Caracterizar el surgimiento del capitalismo como la explosión de la "libre contratación" con igualdad de oportunidades entre partes es un cuento chino. No, ni siquiera en China fue así.

Así, un mundo de autoempleados con empresas unipersonales probablemente no habría tenido el mismo éxito. Y lo mismo para las firmas con alta participación en las ganancias de los trabajadores. En Argentina, es cierto que muchas empresas recuperadas tuvieron que soportar embates legales por parte de los dueños originales, pero otras fueron muriendo de falta de motivación.

Conclusión

El empleo durante el despegue capitalista distó de ser una relación libre entre dos partes que acuerdan con igualdad de fuerzas. 

Por un lado, esta relación no sería posible sin la existencia de una ley que la ordene y la organice. Por el otro, la relación salarial constituyó un hito fundamental en el desarrollo de las fuerzas productivas. Fue luego el progreso el que trajo consigo notables mejoras para los trabajadores.

Nos quedan un par de temas. En la próxima entrega hablaremos brevemente del papel de la tecnología y en la décima y última intentaremos contestar algunas de las preguntas originales planteadas en la Parte I.



















sábado, 2 de marzo de 2019

QUÉ ES CAPITALISMO PARTE VII: FIRMAS





El capitalismo tiene capitalistas. Los capitalistas tienen empresas. Y qué son las empresas? Aquí repasamos un poco este punto.

Las empresas son organizaciones con objetivos de ganancia, y por supuesto su función en el capitalismo ha sido decisiva. Pero son estos bichos una expresión de la libertad y el libre albedrío humano? Cuando somos libres, lo que termina surgiendo naturalmente son empresas y nos va fenómeno gracias a este proceso?

Lamentablemente, las empresas no parecen funcionar como un mero ejercicio de la libertad individual y gracias al retiro del Estado que las asfixia. Muy por el contrario, la estructura de algunas empresas parece tener propiedades muy poco consistentes con la lógica libertaria.

Podemos distinguir dos tipos de empresas. Llamaremos firmas a los emprendimientos de cualquier naturaleza, incluso personales o familiares, destinados a lograr una ganancia produciendo y vendiendo bienes o servicios. Y llamaremos corporaciones a las empresas donde existen socios o personas trabajando en conjunto relacionadas mediante la ley. No todas la firmas son corporaciones, pero existen pocas dudas de la importancia de éstas últimas en el desarrollo capitalista y su progreso.

El Caso Coase

Ronald Coase definió famosamente a la empresa como una forma de sortear el mecanismo de precios. En lugar de que cada dueño de un factor compita con el resto para alquilar esos factores y juntarlos, un entrepreneur único define qué alquilar, simplificando la cosas y evitando el mecanismo de mercado. 

Así, una empresa tiene un representante fundamental, el "manager" o entrepreneur, cuya función central es administrar los factores y hacerlos funcionar (el entrepreneur puede ser una o más personas). 

Esta definición, sin embargo, es incompleta. La empresa, además de administrar, es un sujeto de derecho, en el sentido de que tiene responsabilidades. Si algo sale mal, es sujeto de denuncia o reclamo. Pero en la construcción de Coase parecen no haber ventanillas a las cuales dirigirse en caso de queja. Las empresas indican al final de su nombre qué tipo de sociedad son, para identificar claramente su responsabilidad. La empresa es por tanto el pegamento que une legalmente a los socios emprendedores en una asociación que excede la responsabilidad personal de cada uno de ellos: es una persona jurídica. Casi todo se hace en nombre de ésta última. 

Democracia Empresaria

Una característica empírica muy importante de las corporaciones es que dentro de ellas la organización suele ser vertical, en algunos casos con un sistema similar al de las instituciones públicas. Las cadenas de mando evocan a las que predominan en las estructuras militares, y las luchas internas por el poder suelen ser tan brutales como las de la política. Pese a ser una institución que los libertarios promueven, su estructura está muy lejos de propiciar ganancias de eficiencia gracias al ejercicio de la libertad de cada uno de sus integrantes.

Y por supuesto, la organización vertical puede ser una de las claves del éxito de las empresas. Cierta centralización es fundamental para asegurar que las decisiones se tomen y no entremos en paradojas de decisión democrática (del estilo: votemos para decidir si se vota para decidir si se vota para decidir si se vota). Llevar proyectos adelante requiere a veces de la terquedad de algunos administradores, y este riesgo muchas veces se ve recompensado. Y ni hablar de la necesidad de coordinar el trabajo de mucha gente en torno a un único objetivo.

Empresas y Capitalismo

Las empresas son el corazón del capitalismo. Organizarse para producir mejor ha sido clave para alcanzar el progreso. El apoyo del Estado, proporcionando una estructura legal, el dinero y las finanzas complementó muy bien su accionar. 

A veces, rescatar mediante fondos públicos a las empresas de una quiebra también pudo ayudar para evitar una cadena de quiebras peor. La "responsabilidad limitada", un aspecto legal de la firma, pudo contribuir a que más gente se anime a encarar negocios arriesgando menos de sus recursos personales. El capitalismo nunca será una sociedad donde cada familia pueda ser un pequeño emprendedor, pero el sistema permitió que todos aquellos que tuvieran un mínimo de coraje y capital encararan proyectos formando empresas, y sobre todo corporaciones. Desde aquí nuestras felicitaciones.













sábado, 23 de febrero de 2019

QUE ES CAPITALISMO PARTE VI: CAPITAL



Prometimos hablar de fuerzas productivas, y por ahí andan el trabajo y el capital, dicen los libros de texto. De los dos, el más enrevesado es el concepto de capital, así que antes de hablar de sus dueños, nos metemos con la propia idea de capital.

Nacimiento del Concepto (el Conceptito)

La etimología es medio obvia: capital viene de cápitas. Cabezas... de ganado. Sin embargo, en Grecia y Roma todo el mundo entendía por capital la riqueza en general. Pero claro, no pueden ser la misma cosa. 

Pues bien, cerca de la fecha del inicio de la revolución del progreso, en Inglaterra, se entendía por capital la plata que tenía un mercader o una empresa. Esta acepción inventarial o de riqueza contable de una firma no se mantuvo demasiado tiempo, y pronto se empezó al capital como la plata que la compañía adelantaba para encarar un negocio por primera vez. 

El Clásico de(l) Capital

Pero vino Adam Smith, con sus ínfulas cientificistas, y precisó el concepto. Lo llamó capital fijo que genera beneficios sin circular ni cambiar de dueño. Eso incluía las máquinas, las construcciones, la tierra y las "capacidades" individuales. O sea que Adam liberó el concepto de las cadenas del dinero puro.

Marx le dio una brillante vuelta de tuerca. Entendió que la naturaleza del capital cambiaba la lógica del sistema. Siendo M dinero y C commodities, pasamos de C-M-C (intercambio puro) a M-C-M' (producción y acumulación), donde M'>M. Pero Marx no siguió con esta tesitura más adelante, pues su definición histórica de capital no refiere a una cosa sino a un conjunto de relaciones sociales entre personas en un momento histórico particular.

Y después...

El austríaco Böhm-Bawerk estudió de cerca el capital y para él representaba un complejo de bienes producidos necesarios para adquirir más bienes en el futuro. O sea, bienes físicos. En cambio John Bates Clark (el del premio) mantenía la distinción entre capital puro (dinero) y bienes de capital. Irving Fisher hablaba de "entidades" materiales para producir un flujo de ingresos en el futuro. 

Thorstein Veblen, uno de nuestros ídolos, asociaba (a la Marx) el capital con un modo moderno de producción, e incluía en el concepto de capital al conocimiento humano. En cuanto al debate capital como dinero / como bien físico, Veblen decía que las crisis "no destruían capital literalmente", sino su valor (basado en las expectativas del público). Por eso, defendía la noción de que la parte principal del capital era intangible.

Marshall intentó dar una definición armónica con la práctica usual (neoclásica), y lo trató como un factor más de producción, junto con la tierra y el trabajo. El uso "monetario" de los negocios nunca apareció en sus obras. Hayek basa sus trabajos sobre capital también en esta noción. Schumpeter, en cambio, siempre insistió en la naturaleza financiera del capital.

Tiempo después arrancó el fantástico debate de los dos Cambridge sobre la naturaleza del capital, en cuyos detalles no nos metemos aquí, y al que algún día dedicaremos un post. Fue un debate sobre la naturaleza física del capital.

(Otro debate interesante que no abordamos es acerca de la moderna proliferación de nuevos conceptos de capital: capital humano, capital social, capital cultural, capital religioso, etc.).

Y entonces?

No tenemos héroe en este lío, pero podemos resumir dos posturas. Una, post-Smith, atribuye el concepto a cualquier cosa o atributo relativamente durable que lleva a la satisfacción de necesidades. Esta concepción niega al capital como una idea específica al sistema capitalista, y asume que existió siempre.

La otra opción es el significado de capital que emergió en el siglo 13 en un contexto de expansión del comercio y la inversión: aquellos fondos utilizados para encarar un proyecto. La ventaja clave de esta definición que al considerar capital a los valores monetarios del mismo, éste puede ser considerado como producción potencial o como garantía, algo que no puede hacerse con el factor "trabajo".

Capital, Capitalistas, Capitalismo

¿Y qué piensan los capitalistas de qué es capital? Por cierto que importa como ven ellos la cosa. Los que hacen negocios suelen entender capital como el dinero o el valor monetario que es su propiedad y es comerciable. 

Esta visión incluye en la idea de capital a los derechos legales e institucionales de los que siempre terminamos hablando la caracterizar al sistema. 

Estos tipos parecen estar usando capital a lo que un economista llamaría "capital financiero". Es un capital relativamente maleable, alienable, comerciable, adueñable y utilizable como colateral, todas características centrales en el funcionamiento del sistema capitalista. Ninguno de los otros "factores de producción" comparte estas características plenamente. 

Esta definición, la de los muchachos que ejercen el uso del capital, parece ser la más plausible y útil para explicar y entender mejor al sistema capitalista.

sábado, 16 de febrero de 2019

QUE ES CAPITALISMO PARTE V: DINERO Y FINANZAS




El tiempo es dinero, así que es tiempo de hablar del dinero y su rol en el capitalismo. 

Medio de cambio

Parece imposible negar su importancia en el sistema capitalista, pero hay un problema: muchos modelos tradicionales que construyen los economistas... funcionan sin dinero! Estos modelos se concentran en el dinero como medio de cambio, casi exclusivamente para proveer el servicio de intermediar mejor los intercambios entre cosas medio distintas. Este tratamiento teórico parece sugerir que el dinero es un servicio más, difícil que sea central para el desarrollo capitalista.

La razón por la cual se enfatiza el rol de medio de cambio del dinero tiene su raíz en la percepción de que el dinero es, de nuevo, un emergente natural de un sistema de agentes interactuando libremente (y dale con Pernía...). 

Pero si el dinero fuera importante por su rol de unidad de cuenta, por ejemplo, su surgimiento no podría ser tan espontáneo y requeriría de algún tipo de instancia institucional. Lo mismo pasa con otras funciones como reserva de valor o cancelación de pagos. Se necesita poder político para sostener el valor de la moneda y que estas funciones sean efectivas.

De todos modos, solamente con el poder político no vamos a ninguna parte. Para que el papel moneda se utilice se necesita también que la gente crea que tiene valor, y que crea que otros también lo creen. Ahí hay confianza en la coordinación, no solo necesidad mutua. El dinero es un híbrido público-privado.

Y las finanzas?

Las economías monetarias implican necesariamente la existencia de deudas. Por ende, la dimensión monetaria es solo una parte de lo que podemos llamar sistema financiero, que es mucho más amplio. 

Hablar del sistema financiero en su conjunto promete más para tratar de entender el capitalismo. Para muchos autores el capitalismo se distingue porque contiene un mecanismo social por el cual las relaciones privadas contratadas entre deudores y acreedores se monetizan continuamente. O sea, el dinero estatal es crucial también para el funcionamiento del sistema financiero.

La negociación generalizada de los instrumentos de deuda ("descontar un pagaré") también fueron novedad en el capitalismo. Y su uso no es posible si no hay un sistema legal que lo organice. Hay bastante evidencia de que recién cuando se metió la ley, estos bichos empezaron a funcionar ordenadamente. Henry Dunning MacLeod (el que le puso nombre a la Ley de Gresham) solía decir que el descubrimiento que más afectó la fortuna de la raza humana fue el tipo que se dio cuenta de que una deuda es un commodity vendible.

Por supuesto, el sistema financiero también trajo inconvenientes, con sus profecías autocumplidas, sus corridas bancarias y sus burbujas especulativas. Y desde luego, con el choreo... Para Marx todo el sistema de crédito era una gran truchada, pero en general los Estados le encontraron la vuelta para ganar con su funcionamiento, sin que se reviente del todo con sus crisis recurrentes. 

El sistema financiero requiere de una estructura legal de propiedad adecuada, y de la cooperación mutua entre los individuos. Lejos estamos de un fenómeno darwiniano de aparición natural.

Finanzas y Capitalismo

En nuestra selección de variables relevantes, las finanzas parecen haber sido muy importantes para el despegue del capitalismo. La emergencia del capital monetario fue un antecedente central para financiar los proyectos de inversión y tecnológicos que nos ayudaron a progresar. Para más datos, las finanzas se profundizaron fuerte en Inglaterra justo cuando el capitalismo empezó su camino al éxito.

Pero bueno, también están las innovaciones esas que financiamos con la guita. Y las fuerzas productivas que se pusieron a laburar. Así que esto no termina acá.


sábado, 9 de febrero de 2019

QUE ES CAPITALISMO. PARTE IV: MERCADOS


Imposible seguir adelante si no hablamos de mercados. Así como para los libertarios más extremos los derechos de propiedad son esenciales, la mayoría de los liberales tradicionales enfatizan las ganancias de la bienamada libre interacción entre la oferta y la demanda. 



Las referencias a los mercados suelen ser generales y vagas. No es fácil definir un mercado (Heymann siempre pregunta cuál es el mercado de dinero), y lo que se suele asumir es que mercado es sinónimo de intercambioEl amigo Von Mises (siempre es bueno tener un amigo libertario) es uno de los que entiende mercado como intercambio de propiedad, y avisa que los mercados han existido por cientos de miles de años. 

La acepción de la palabra tendía a ser geográfica, un lugar particular donde se hacen transacciones como el Mercado del Progreso, de Abasto, de las Pulgas, etc. Desde la informática y con MercadoLibre y Amazon, sin embargo, todo cambió.

Una particularidad empírica importante es que los mercados perfectos son pocos. Muchos bienes no son homogéneos. Para operar una transacción en un mercado es necesario que las partes cooperen intercambiando información específica valiosa. Más aun, siendo que los oferentes valoran mucho la clientela, la relación entre contratantes suele ser duradera. Pero la noción liberal clásica de mercado se refiere a múltiples compradores y vendedores de un bien o servicio específico.

Curiosamente, economistas históricamente comprometidos con la libertad de los mercados han puesto poco esfuerzo en caracterizarlos. Se ha privilegiado el análisis del sistema de precios y de su principal resultado, los valores de equilibrio, para después "jugar" teóricamente con ellos. Sin embargo, entre los pocos que se fijaron en las cuestiones institucionales de los mercados contamos con nombres importantes como George Stigler, Douglass North y Ronald Coase.

Pero vamos a lo nuestro. Es el mercado, como la propiedad, una institución social, o es un mero emergente en un ámbito de individuos libre persiguiendo su propio interés?

Una forma de empezar a responder esta pregunta es observando las dificultades que atravesaron economistas como Vernon Smith o Alvin Roth al intentar "diseñar mercados" allí donde no existían o no funcionaban bien. Su conclusión: es imposible diseñar desde cero un mercado con todos sus detalles. Por qué les pasó esto?

Una razón podría ser que el diseño de mercados por parte de unos pocos humanos es imposible. Se necesita la interacción natural de todos ellos, que a través de un proceso de prueba y error terminan por crear algo que funciona bien. Algo así como hizo la evolución con nosotros (ok, más o menos... dije "que funciona bien"). 

La otra explicación, que nos gusta más, es que en el mundo real cada mercado es diferente. Cada uno está relacionado con otras instituciones y tiene sus propias reglas. Salvo generalidades, no hay una lógica universal en su funcionamiento. Y no nos referimos solamente a la existencia de monos, oligos u otros polios. Compare el lector las reglas de los mercados de la edad media con las de las modernas transacciones financieras y verá de lo que hablo.

Otro aspecto social de los mercados es que algunos de ellos son propiciados por el Estado, y por lo tanto heredan naturalmente los aspectos legales de la propiedad y del dinero. Para enfatizar el rol institucional, Coase solía decir que aconsejar a las naciones ex comunistas a adoptar una economía de mercado sin las instituciones apropiadas era una empresa inútil.

Más allá de las definiciones, es difícil argumentar que la explosión de progreso de las últimas dos centurias y media se debe a su emergencia. Los mercados en su definición libertaria existieron casi siempre, pero nada pasó hasta hace poco. Esto no quiere decir que los mercados no sean importantes. Como siempre dijo Hayek, su rol como procesadores de información con bajo costo es sustancial. Pero ojo, las señales de precio que salen de él deben ser interpretadas y procesadas por empresas, donde predomina la cooperación y la autoridad, no la libertad de decisión.

Los mercados pueden emerger espontáneamente o ser promovidos por cierto diseño consciente. También son esenciales en el funcionamiento capitalista (tanto que su rechazo tiene un nombre, agorafobia o miedo a los mercados). Lo que es más difícil es asignarle un rol decisivo para el progreso, siendo que existieron siempre. Para justificar esto se debería explicitar por qué mejoraron tanto últimamente. Lo que nos lleva a otras variables.


lunes, 4 de febrero de 2019

QUÉ ES CAPITALISMO PARTE III: PROPIEDAD PRIVADA


Seguimos investigando la relación entre capitalismo y progreso. El libertarianismo, como sabemos bien, ha insistido toda la vida en las virtudes de la propiedad privada, y no hay dudas de que esta es una característica central del capitalismo.

Lo primero es no hacerse el distraído. La noción de posesión está cableada en el ser humano. Los niños tienen una idea bastante desarrollada de ella desde pequeños. Por lo tanto, el sistema parece en esto emular bien una condición humana natural. Punto a favor que no tenía el sistema colectivista.

Pero atención: posesión y propiedad no son lo mismo. La posesión es la capacidad de de usar efectivamente algo que se tiene. Se refiere a un control físico. En cambio, la propiedad indica un derecho formal otorgado por una autoridad pública. Por lo tanto la propiedad ya no es un gen humano, sino una institución diseñada por un grupo de humanos. La propiedad privada es privada en el sentido de que los bienes y activos están en posesión del dueño, pero en una sociedad solo se pueden defender gracias a la institucionalidad de la ley. En este último sentido, la propiedad privada tiene, paradójicamente, un carácter social. 

Por lo tanto, si alguien intenta asociar el capitalismo con los derechos de propiedad como ilustración de las bondades de lo privado, está olvidando el aspecto social de todo derecho, central para defenderlo. Por supuesto, en un modelo económico de equilibrio general con agentes idénticos y sin ley, posesión y propiedad son sinónimos, y allí las características sociales del sistema entonces quedan difuminadas.

Pero este aspecto social de la propiedad no se queda solamente en la posesión de algo, sino que se extiende obligatoriamente a muchas transacciones, en especial aquellas que son intertemporales e involucran contratos. Los contratos contienen evidentes cláusulas legales (definidas socialmente), y son fundamentales para canalizar el ahorro y la inversión. Pero además son necesarias para actividades tan básicas como la relación salarial, donde hay alguien que suele dar trabajo antes (el empleado) a cambio de un pago que viene después (por parte del empleador). Es decir que la relación salarial, uno de los pilares del capitalismo, no podría ejercerse sin un sustento contractual básico. 

El único caso donde esta legalidad contractual no sería necesaria sería en un mundo de perfecta confianza entre los humanos. Pero hete aquí que la desconfianza también es una característica humana cableada, así que si vamos a defender la posesión como innata, el recelo también debe ser reconocido como tal.

Es cierto que para funcionar bien el capitalismo requiere de derechos de propiedad bien definidos, incentivos decisivos a la hora de invertir. Pero estos derechos no son absolutos ni completos, y por tanto no son tan fáciles de definir. Muchas veces otorgar un derecho a alguien implica limitárselo a otros (patentes). Además, los derechos no se le extienden a los niños, los criminales o los locos. Y en otros casos hay dilemas éticos, como el "derecho" a la propiedad de esclavos.

Finalmente, el rol histórico de los derechos de propiedad para la emergencia del capitalismo tampoco es clara. El sistema feudal tenía derechos perfectamente definidos, solo que esa definición de derechos no era compatible con un sistema de progreso económico. Estos cambios necesitaron cambios políticos y sociales muy importantes y que los defensores del privatismo usualmente ignoran.

En suma, la relación entre propiedad privada como exégesis de la libertad y el capitalismo es menos nítida de lo que se suele indicar por los defensores de la autonomía humana. Esto se pone lindo.