sábado, 23 de junio de 2018

FLEXIONES MUNDIALES


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Tras la derrota 3-0 con Croacia, y con un día de descanso mental y físico, intento trazar aquí algunas flexiones (no llegan siquiera a reflexiones) sobre lo ocurrido.

Sampaoli

Debo reconocer que yo me había entusiasmado con el técnico. Siempre pensé que era un tipo inteligente además de un atacador serial bielsista. El mismo Bielsa lo dijo, y yo le creí. Antecedentes tenía, y confieso que me entusiasma el fútbol de presión constante que ejerce.

Pero el problema es que el DT que se necesita en un mundial para dirigir a Argentina es muy especial. Se requiere alguien que pueda armar una estrategia coherente en un par de semanas, en un par de partidos, y no un estratega de mediano plazo. No hay tiempo de entrenar, y el sistema no puede ser demasiado complicado para los jugadores. 

Este es un tema que no se discute, pero es crucial. Se evalúa a los candidatos a técnico por sus pergaminos en equipos súper trabajados. Es un error. Hay que buscar un DT que sepa cómo parar rápido una selección sin entrenar demasiado. Y quienes son estos tipos? Qué características tienen? Qué indicadores miramos para identificarlos? Nada de esto, que será crucial para los próximos 100 años, se discute hoy.

Sampaoli armó una estrategia propia. Con Islandia ni se pudo apreciar, ese partido no cuenta. Pero con Croacia no hay excusas. Se pudo jugar y perdimos igual. El DT falló en armar un equipo en el apuro, que es lo único que importa en un mundial.

Salir jugando caballerosamente

Una de las consecuencias de la falta de ensayo son los errores al salir jugando con el arquero. Es obvio que si no tenés buen pie y te presionan, es inútil intentarlo. Pero por otra parte, reventarla será muy seguro, pero sin cabeceadores eso significa no tener nunca la pelota, que tampoco está muy bueno que digamos.

No se puede jugar al Barcelona. Pero no tanto porque no tengamos jugadores razonables, sino porque no tenemos el entrenamiento suficiente. El Barsa tiene opciones de pase porque las practican, no solo porque son talentosos. Y además, Barcelona juega contra equipos muy inferiores, lo que le da espacio para boludear un poco, y aun así no perder.

Messi

Estoy bastante sorprendido de la afirmación de que Messi juega mal porque está deprimido. Dejemos la cosa en claro: Messi es el mejor del mundo, pero no es un jugador que, como en los comics japoneses, agarra la pelota, gambetea a todo el equipo contrario, y la deposita en la red. Ese jugador no existió ni existirá, no sé qué le estamos pidiendo. 

Ronaldo es seguramente el mejor definidor de la historia, pero tiene la complicidad de marcadores y arqueros que, al ver que él patea, se asustan o se estupidizan. Pero no agarra la pelota y la lleva al arco, no la toca casi nunca, y no sabe hacer un pase. Ronaldo jugando en Argentina sería un fiasco absoluto.

Volvamos a Messi. Miren el partido con Croacia e Islandia y van a ver que cada vez que Messi agarra la pelota tiene 5 tipos alrededor cazándolo. Ni uno, ni dos, ni tres. Cinco. Lo conocen, le tapan la gambeta, el pase en profundidad, el pase abierto, y el toque atrás. Es imposible jugar así. Y por si esto fuera poco tiene 30 años, ya no es un pibe.

Una cosa es cierta. Erró un penal y mandó los tiros libres a las nubes. Puede ser presión, no lo niego. Pero Messi juega con las estadísticas grandes, no con el todo o nada. En un partido normal hace tres goles y se pierde 5. Por otra parte, los que lo critican qué es lo que piden, que recupere pelotas? Prefieren al 8 de Aldosivi, que seguro corre más? 

Tres finales... tres empanadas

Otra frase hecha que me molesta es que "perdimos" tres finales. No muchaches, no perdimos tres finales, llegamos a tres finales. Eso tiene un mérito enorme, sobre todo porque dos de ellas las podríamos haber ganado con justicia, entre ellas el mundial anterior. La alternativa a "perder" tres finales no es ganar una final, sino quedarse en primera ronda o, si se produce un milagro el martes, irse en octavos y ponerse a hinchar por Rusia o Dinamarca. 


Cuarto poder

Un párrafo final para una parte de nuestro periodismo deportivo. Ya se han dicho muchas cosas, y solo quiero agregar que es extraordinario que en Argentina haya disminuido la violencia en el fútbol con estos "analistas" opinando con el único objetivo de inventar polémicas inexistentes y agredir con total impunidad a los protagonistas a quienes les deben buena parte de sus ingresos.



Listo, lo dije. Gracias por dejarme sacarme estas flexiones de encima, queridos lectores analistas, o personal trainers.



domingo, 17 de junio de 2018

MAS LOCURAS DE LA PREFERENCIA TEMPORAL

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El tema del descuento intertemporal ya ha sido tocado en otro artículo de este blog, que también fue publicado en La Nación. Básicamente, ahí tratábamos de determinar cuáles son los determinantes de la preferencia temporal de la gente. Es decir, queríamos medir cuánto nos cuesta dejar de consumir hoy para hacerlo en el futuro. También nos preguntábamos si existía algún pago monetario que compense la espera, y cuánto debería ser ese valor. Este artículo completa con algunas curiosidades a la hora de calcular ese descuento.


Costo de Oportunidad

Un argumento típicamente utilizado para calcular un descuento temporal es medir el valor actual considerando la posibilidad de invertir fondos a una tasa superior que mejore la vida en el futuro. Por ejemplo, podría valer la pena contaminar la atmósfera hoy si gracias a eso logramos tener una mejor tecnología futura para luchar contra la contaminación futura. 

Pero ahora consideremos el siguiente experimento mental. Dos meteoritos amenazan con chocar con la Tierra. El asteroide más pequeño se proyecta para colisionar con nuestro hogar en 10 años, matando a unos pocos cientos de personas. Se proyecta que el asteroide más grande, en cambio chocará con la tierra dentro de 1000 años, pero matando a unos pocos miles de millones de personas. La NASA puede volar uno de los asteroides, pero no los dos. Si las muertes futuras fueron descontadas a la tasa de interés del mercado, explotar el pequeño asteroide es la 
estrategia más valiosa. 

Defender esa opción con un argumento de costo de oportunidad requiere una explicación de cómo las personas que se salvan del asteroide más pequeño pueden ser "invertidas" para compensar la pérdida de vida mucho mayor que ocurrirá más tarde cuando el asteroide más grande nos reviente. Las personas que se salvan al prevenir el impacto del pequeño asteroide podrían, a través de la reproducción, crear más gente, pero sería extraño interpretar esto como una compensación por la posterior pérdida de vidas.

Entonces, descontar estos años de vida futuros no tiene mayor sentido. Sería como reportar que la esperanza de vida en los EE.UU. es "realmente" sólo de 19 años, siempre y cuando descontemos los 75 años usualmente considerados al 5% por año...

La mosca intertemporal

La creencia generalizada de que la racionalidad implica la neutralidad temporal ha sido cuestionada por algunos filósofos contemporáneos, siendo el más importante el recientemente fallecido Derek Parfit. Estos filósofos niegan la suposición convencional de que hay una entidad duradera e irreducible en el tiempo a quien atribuir una utilidad futura.

Estos muchachos niegan incluso que todas las partes de nuestro futuro constituyan partes comparables de uno mismo. Para ellos, una persona es una sucesión de "yoes" solapados relacionados en mayor o menor medida con recuerdos, continuidades físicas y similitudes de intereses. Las divisiones entre las etapas de una vida pueden ser tan "profundas" como las distinciones entre individuos. 

Para ilustrar este argumento con un ejemplo extremo, considere la difícil situación de Seth Brundle, el personaje principal de la película de 1986 "La Mosca". En un experimento científico que sale mal, el protagonista se fusiona genéticamente con una mosca que andaba volando por ahí, y gradualmente el tipo sufre una metamorfosis que lo convierte en un híbrido de mosca y humano. Bajo estas circunstancias excepcionales, parece claramente racional para Seth descartar cualquier utilidad futura como si fuera suya, y no darle ningún peso, salvo que se trate de poder conseguir más azúcar

Einstein intertemporal

La preferencia temporal implica de alguna manera tener una medida del tiempo (de espera). Pero hay un problema: el tiempo es relativo, no absoluto. Eso quiere decir que si una persona vive viajando a velocidades supersónicas, vivirá más tiempo. ¿Debemos entonces cobrarle un impuesto a los pilotos, a los que viajan mucho en avión, a los rapiditos como Usaín Bolt? Preguntas que ni los físicos ni los economistas se han hecho jamás... por suerte.

Conclusión

Lo mejor que podemos hacer en el caso de la preferencia temporal es dejarnos de macanas. No tenemos idea de cuál es la razón por la cual descontamos, y la posibilidad más segura es simplemente que la queremos pasar bien hoy, y que mañana el resto se arregle. Guarda, estamos jugando con tiempo, pero también con fuego.


sábado, 9 de junio de 2018

ATEISMO, PARTE II



El post anterior versó sobre los jinetes del nuevo ateísmo. Es interesante saber si con este contraataque pasó algo en las filas de los no creyentes. Aquí algunas pistas para Estados Unidos, donde las cifras se siguen más de cerca. El único dato para Argentina es que los no religiosos rondan el 10%, y los ateos convencidos solo suman el 4%. 

Los nuevos ateos renovaron ataques, pero las encuestas telefónicas más citadas (ver por ejemplo la foto del post) sugieren una prevalencia atea en los EEUU de solo 7%. El total parece depender en parte de cómo se pregunte. La palabra "ateo" en algunos países espanta un poco, y por eso autodefinirse como tal en esos lugares es muy costoso. 

Cuando sumamos a los que simplemente no se preocupan demasiado por la religión somos algunos más. Pero lo más interesante del cuadro es que en los últimos años los no religiosos aumentaron bastante. Para 7 años lo que se ve es una gran diferencia, aunque no es obvio que haya una tendencia irreversible. 

¿Pero cuántos somos en realidad?

El problema con estas cifras es que, como dijimos, el ateísmo es muy estigmatizante en EEUU, lo que puede llevar a muchos ateos a abstenerse de contestar encuestas anónimas. 

Utilizando una técnica especial, dos investigadores llevaron a cabo dos muestras representativas a nivel nacional de 2.000 adultos estadounidenses cada una. 

La estimación más creíble de estos autores dice que la cantidad de ateos es en realidad del 26%. Sus datos y modelos predicen que la prevalencia atea excede el 11% con una probabilidad mayor a 99% de confianza y excede el 20% con una probabilidad de aproximadamente 80%. 

Las estimaciones de prevalencia del 11% fueron incluso menos creíbles que las estimaciones del 40%, y todas las estimaciones intermedias fueron más creíbles. 

De todos modos, los analistas no encontraron demasiados cambios demográficos en la estigmatización del ateísmo. Según parece los millenials tienen un grado de creencia similar al de sus padres. Habrá que seguir laburando...

sábado, 2 de junio de 2018

ATEISMO PARTE I

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En Argentina, y en particular en Buenos Aires, es fácil ser progresista y políticamente correcto. Por ejemplo, la mayor parte de mis conocidos son ateos, y yo no tengo mayor empacho en decir que lo también soy .

Pero en otros países ser ateo puede hacer de tu vida un infierno. Esto es obvio en los países dominados por el fanatismo religioso, pero no nos apuremos a culpar al subdesarrollo, porque en Estados Unidos la mayoría de la población considera a los ateos como poco menos que los hijos del demonio.

NOMA

En medio de tanto rechazo, hasta ahora la actitud de muchos intelectuales y científicos respecto de la religión era tímida. Se basaba en buena parte en la idea de un científico llamado Stephen Jay Gould, que postuló que religión y ciencia eran dominios diferentes, que no se solapan: la ciencia se dedicaba a lo empírico, y la religión a buscar significados definitivos y respuestas a cuestiones morales. El acrónimo para esta separación era NOMA (Non Overlapping MAgisteria).

El NOMA, sin embargo, tenía algunas insuficiencias. Primero, porque casi que parece una declaración para evitar el conflicto con los religiosos de EEUU. Tampoco se explicaba bien por qué la religión tenía la capacidad de resolver cuestiones morales, ni justificaba demasiado la presunta incapacidad de la ciencia para informar sobre ellas. El NOMA también crujía ante las afirmaciones religiosas sobre el mundo real, como la fecha de comienzo del universo o la posibilidad de reencarnación, temas sobre los cuales la ciencia tiene mucho para decir.

Los 4 Jinetes del Nuevo Ateísmo

Los críticos de Gould se juntan y surge el “nuevo ateísmo”. Nuevo porque toma una actitud menos acomodaticia respecto de la religión, criticando la superstición y el fanatismo y apartándose decididamente de la doctrina NOMA.

Los jinetes eran 4, pero ahora son 3, ya que uno de ellos, Christopher Hitchens murió recientemente de un cáncer de esófago. Hitchens no es científico, sino escritor, periodista y, sobre todo polemista (quizás uno de los mejores). Si bien siempre fue socialista, se empezó a pelear con la izquierda por la condena a muerte de Irán a Salman Rushdie por escribir un libro, hecho que la izquierda justificó. También defendía al Che Guevara... hasta que la izquierda lo convirtió en culto. En suma, cambió sus posiciones de izquierda por ataques decididos a la religión y sus consecuencias negativas. Para ser claros, su libro principal se llama "Dios no es bueno: como la religión envenena todo". Una frase que lo caracteriza bien es: "Aquello que puede afirmarse sin evidencia, puede ser descartado sin evidencia".  

Otro de estos jinetes es Daniel Dennettun filósofo que, aunque parezca mentira (i) se dedica a la filosofía y (ii) hace aportes importantes a la discusión científica moderna. Dedicó mucho tiempo a tratar de entender el fenómeno de la mente, del libre albedrío, y del llamado "problema difícil” de la conciencia. Pero no lo hizo reflexionando desde un cómodo sillón de su casa escuchando Mozart y picando aceitunas, sino a la luz de estudios científicos de diversas disciplinas sobre el tema. Su libro sobre religión es “Romper el hechizo: la religión como un fenómeno natural”, donde trata de justificar por qué la religión no debe quedar fuera del análisis científico. Si bien no es un polemista, es un pensador agudo y sutil en sus apreciaciones. Una frase que lo pinta es: "El único significado de la vida que vale la pena considerar es aquel que puede sostenerse pese a nuestros mejores esfuerzos por examinarlo".

Otro integrante del nuevo ateísmo es Sam Harris. Es un filósofo y neurocientífico, el más joven de los cuatro, que se presentó como nuevo ateo con un libro muy explícito llamado “El fin de la fe”, donde reflexiona sobre el enfrentamiento entre la fe religiosa y el pensamiento racional y los problemas de la tolerancia con el fundamentalismo religioso. El estilo de Harris es notable: se hace preguntas poco convencionales y crea analogías que llevan a cuestionarse muchas ideas. En este libro Harris critica a todas las religiones, pero considera que el Islam es potencialmente la más dañina. En esto, Harris se parece mucho a Hitchens. A Harris no le gusta mucho que lo llamen Ateo, porque considera que está mal definir las ideas de alguien por la negativa. Explica que hay miles de cosas en las que no cree y nadie lo presenta como “antiastrólogo” o “antihomeópata”. Dice que la carga de la prueba está del lado de los que dicen que Dios existe. Una particularidad de Harris es que practica y estudia (siempre racionalmente) las prácticas de meditación orientales, lo que le valió alguna crítica de quienes asocian esas prácticas con religiosidad o misticismo. Una frase de él, polémica: "La religiosidad moderada es el producto del conocimiento secular, y la ignorancia de las escrituras".

Dejé para el final, yo diría, al jefe de la banda, que es Richard Dawkins, un biólogo evolutivo que hizo aportes sustanciales a la comprensión de la evolución. Es quien más se dedica a refutar el diseño inteligente y otras afirmaciones modernas de los religiosos. Su libro científico más famoso es “el gen egoísta”, pero su libro ateo es “El espejismo de Dios (The God Delusion)”, donde resume sus críticas a la religión. Además, hizo un video controvertido y desafiante llamado “Religión: ¿la raíz de todos los males?”. Dawkins es de lejos el más activista de los cuatro, y su estilo incisivo, irónico y superado (en una palabra, inglés), le ha valido muchos enemigos. La frase: "Estoy en contra de la religión porque nos enseña a estar satisfechos con NO entender el mundo".





Ya sabemos que hay gente que partirá del aprecio o el desprecio hacia estos señores, pero lo que no debemos hacer es no escucharlos, porque son interesantes y agilizan la mente. Además de los libros mencionados, les recomiendo ver en youtube “The Four Horsemen of Atheism”, una aguda charla que tuvieron los cuatro juntos.

sábado, 26 de mayo de 2018

UN DONANTE DEL SUR




Soy un admirador de los podcasts de Sam Harris. La mayoría consisten en entrevistas a personalidades muy relevantes de la ciencia y alrededores. Pero cada vez que empieza cada uno de esos reportajes, me tengo que comer la queja y posterior reclamo de Harris acerca de su financiamiento. El tipo te melonea con que estás escuchando gratarola un montón de material que en otras circunstancias deberías garpar, que él vive de esto solo, etc. Acto seguido, Sam te invita a donar algo, lo que sea, a su proyecto, para que él pueda seguir haciendo lo que hace.

Si esto terminara acá, yo no estaría sufriendo mayores inconvenientes. Escucharía la diatriba llorosa, y luego me haría el gil para seguir disfrutando de los podcasts sin poner un sope. Y todos contentos, o mejor dicho, yo contento y Harris a las puteadas. Pero últimamente Harris se puso duro y sucio (eso, Harris el sucio), y el ortibe lo llevó a encanutar algunos audios y videos muy interesantes solo para "socios". Me puso contra la pared y no tuve otra opción que considerar mi donación.

A continuación se nos plantea el problema de la tarifación. Así aparece la página por default.


Primera duda. ¿Es mucho 7 dólares por mes? Son 150 mangos, pero todos los malditos meses. Me dirijo a Custom Amount pero me asalta la duda. ¿Cuánto es el mínimo a pagar, 2 dólares, 50 centavos? Pruebo y solo se puede empezar con un dólar. Lo que me convertiría en el suscriptor más rata del sitio... hmmmm.

Tengo que buscar algún criterio razonable. Vivo en un país choto pero no soy indigente. Y Harris lo sabe. Entonces me pregunto cuál es el equivalente en términos de desutilidad entre el aporte del americano promedio y el mío.

En algún episodio de podcast me pareció escuchar al propio Harris decir que lo más común es que los yanquis aporten 20 dólares al mes. Voy a asumir que, por el nivel educativo asociado a mis intereses, tanto los yanquis que aportan como yo estamos en el decil más rico. El ingreso medio del decil 10 es en Argentina de algo menos de 2000 dólares, mientras que el de un garca del norte es de casi 20.000, diez veces más. Eso solo ya me autorizaría a pagar 2 dólares al mes, pero hay más.

La comparación no parece del todo justa. Después de pagar sus 20 dólares, al señor americano le quedan 19.980 dólares limpitos para disfrutar, mientra que a un gil como yo, luego de patinar los 2 dólares me quedarían 1.998 dólares para los lujos. Para que el yanqui se sienta tan preocupado como yo luego de aportar a la causa de Harris, debería sentir lo mismo: aportar tanto como para que en el mes le queden, como a mí, 1.998 dólares. O sea que el tipo debería estar pagándole a Harris por mes 20.000 - x = 1.998 por mes para sentir lo que yo siento. Eso da la friolera de x = 18.002 dólares, pero en la práctica, este hijo de puta pone 20 dólares, o sea algo más del 0,1% de lo que debería poner para estar en equivalencia preocupacional conmigo. Si yo hiciera lo mismo y pusiera el 0,1% de los 20 dólares que supuestamente "debería poner", eso daría 0,02 dólares, un valor que Harris no acepta ni de lejos en su sitio, y que revela su colonialismo discriminatorio para con los sudacas.

La medida "con cuánto me quedo" es fundamental para entender la problemática de las ayudas y las donaciones a los que menos tienen. Hasta que un rico no ponga tanto como un clase media baja en términos de la medida que proponemos acá, no estará haciendo mayor esfuerzo y no merece mayor reconocimiento. Pero bué, mejor me voy a leer a Harris.








domingo, 20 de mayo de 2018

BARRO (Y NO TAL VEZ)



Hoy publiqué una nota en La Nación sobre los Sludges, las tretas que usan algunas empresas para embarrar la cancha y "obligarnos" a comprar lo que no queremos. 

La nota habla en tercera persona, pero la historia contada en los primeros párrafos habla de mí, y de un hecho real. Un día Sebas Campanario me manda un mail para ofrecerme hacer una nota sobre el tema. Cuando estoy leyéndolo, me llega una llamada. Es un telemarketer, que me indica que "mi tarjeta de compra me será enviada a la brevedad".

La llamada me transporta casi 10 años atrás en el tiempo. En aquella época adquirí una tarjeta de un supermercado. No diré el nombre, pero imagine un 747 y algo le sonará. Tras ser víctima de maniobras financieras poco claras, decidí darla de baja poco después. Fueron muchos llamados, faxes (lo que da una buena idea del tiempo que pasó) y semanas de esperas de "confirmación". Luego de varios meses, dejé de recibir los llamados. 

Pero la empresa no se había rendido. Solo tomaba impulso para tirar más barro. Algunos años después volvió a la carga con llamados intensos a mi celular para encajarme la tarjeta de nuevo, como si nada hubiera pasado. Para entonces yo, confiado, había tirado a la basura la documentación que probaba la baja, así que volvía a ser rehén de estos indeseables. 

Cuando hace pocas semanas volví a tener la experiencia, dejé de enojarme. Les dije con total tranquilidad que leyeran la columna que saldría pronto contando mi caso en uno de los diarios más importantes del país. No recibí más llamados, pero no albergo ninguna esperanza. Es que el barro, tal vez, sobra. 

sábado, 12 de mayo de 2018

INVECTIVA CONTRA EL BOCINAZO

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La bocina es uno de esos artefactos que perduran pese a la evolución humana. Lo que el apéndice es para el funcionamiento del cuerpo humano, es la bocina para el funcionamiento del tránsito: no sirve para nada bueno, y solo trae problemas.

Un poco de historia

En una época, el ser humano no se diferenciaba demasiado de las bestias, de esas especies irracionales y absurdas que prosperan poblacionalmente en base a la tozudez y el deterioro de otras especies o del medioambiente. Aquella brutalidad humana requería, para funcionar mejor, de la bocina. Era la mejor forma que encontraron los humanos estudiosos (en aquella época, también bárbaros de baja estofa) para organizar el tránsito y sus inconveniencias.

En esos años, se creía firmemente en la teoría psicológica  de que la solución a algunos problemas era el castigo, específicamente el auditivo. Si un carro o un transeúnte cometía un error o improperio, se le dosificaba una buena cuota de ruido, con tres objetivos principales. El primero era hacerle saber de su error e incentivarlo a no cometerlo de nuevo. El segundo era promover la penalidad represiva que compensara con dolor el mal inflingido. El tercero era señalizar a la sociedad que los usuarios del tránsito no nos quedaríamos pasivos ante quien acomete contra una norma o exhibe una distracción: una inflexibilidad semejante le esperaba a todo aquel que hiciera lo mismo.

Hegemonía teórica y política

Con el paso del tiempo, los propósitos enmendadores del bocinazo fueron puestos en duda por gente muy extraña que empezó a considerar en sus teorías que la sociabilidad era una virtud para la convivencia de la especie. Estos académicos sostenían que, si bien el ruido molestaba al conductor en falta, también fastidiaba a todo aquel que estuviera en un radio cercano al incidente.

Estas externalidades negativas pusieron en duda la utilidad del tormento auditivo, pero el nuevo paradigma teórico no solo no logró derrotar a la hegemonía bocinesca, sino que sufrió un decisivo revés al verificarse que las empresas productoras de rodados dotaban a los mismos de bocinas cada vez más sonoras, incluso con melodías mortificantes.

Las políticas tampoco tomaron en cuenta los nuevos hallazgos teóricos, respondiendo siempre al vetusto paradigma de sonoridad máxima y castigo punitivo. Solo recientemente se promulgó una ley que prohibía el uso de la bocina, pero su enforcement era muy poco factible. En la práctica, nunca jamás se ofició una multa por su uso indebido.

Situación actual y posibles soluciones

En el presente, pese al florecimiento humano en casi todos los otros frentes de la vida, la bocina sigue siendo un instrumento medieval de tortura perfectamente reconocido por todos, pero cuyos efectos carecen de toda perspectiva de solución práctica aun para las mentes mejor preparadas del mundo. Desde este humilde blog, por lo tanto, proponemos algunas ideas luego de larguísimas reflexiones y el desarrollo de complejísimos modelos topológico-deductivos. 

Prohibir que los autos cuenten con bocina. Un poco extremo, pero bastante natural. Los autos no cuentan con bombas de hidrógeno ni con armas químicas, que podrían ser muy útiles para casos de emergencia. No tener bocina tendría costos eventuales similares, pero muchos beneficios sistemáticos a cambio.

Bajar el volumen de la bocina. Si solo se necesita llamar la atención, una bocina menos aguda podría proveer los mismos servicios que la actual, que se asemeja más bien a la de un tren o un barco.

Tener dos bocinas, una fuerte y una débil. Si el argumento es que hay situaciones límite donde se necesita ser contundente (por ejemplo, la inminente caída de un meteorito en la ruta), dejemos la bocina, pero tengamos dos, para usar la débil en casos de no urgencia, que son el 99,99999999% de los casos.

Addenda: bocina y racionalidad

Hemos dicho que la bocina podía constituir la señalización del castigo privado a otros privados que infringen una norma determinada. Pero trabajos empíricos posteriores lograron establecer una fortísima correlación entre quienes tocan bocina y la cantidad de sesgos cognitivos que afligen a estas personas. En particular, se ha detectado que quienes tocan bocina suelen ser los agentes con menor racionalidad en el mundo. Un ejemplo demuestra este resultado.

Es viernes a las 6 de la tarde. Todo el mundo sale de su trabajo, termina la semana, se viene el finde y los que tienen auto salen ansiosos. El tránsito es un caos y todos están nerviosos y cansados. Aquí es donde surge espontáneamente el bobo-economicus con sus bocinazos, convencido de que una buena dosis de tu tu tu hará desaparecer mágicamente el problema del tráfico y lo llevará cómoda y velozmente a casita.

La irracionalidad, por supuesto, pide un nudge, ese pequeño empujoncito para estimular al no racional a tomar mejores decisiones. Pincharle las cuatro gomas al bocinador serial es un excelente ejemplo de nudge. Pisarle el auto con un elefante, sería otro muy efectivo. Prohibirle el voto, mientras tanto, sería ideal porque nos ahorraríamos las externalidades negativas de sus pésimas decisiones en otros ámbitos.


Quizás algún día la canción de Pipo Pescador sea el único recuerdo que nos quede de ese pasado cavernícola basado en el paradigma de las bocinas. Mientras tanto, seguiremos luchando por una sociedad un poquito, solo un poquito, menos estúpida.